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lunes, 7 de junio de 2010

El rol del psicomotricista


Considero imprescindible dar a conocer el papel del psicomotricista como un mediador importante en el desarrollo del niño a través del juego espontáneo.

Existen tres funciones muy importantes que debe tener todo practicante de la psicomotricidad:

1.Tener capacidad de escucha: se dice que hay escucha cuando hay observación y que hay comprensión, cuando se produce una intervención ajustada a la expresión del niño o la niña.

Es importante percibir al niño en la dinámica global de la relación, del investimiento que va haciendo del lugar, de los materiales y de las personas. Se trata de comprender lo que hace y de lo que puede estar sintiendo.

En la escucha se ha considerar una serie de parámetros que posibilita un mayor análisis de su expresividad. Estos parámetros son la relación con el material, la ocupación del espacio y el tiempo como coordenadas dentro de la acción, la relación con los otros (niños y adulto)

El psicomotricista ofrece su cuerpo y su lenguaje como respuesta a las necesidades del niño o la niña, conteniendo sus producciones y le ofrece referencias de la realidad a través de su expresión corporal, de la especialización de la sala y del lenguaje, actuando como compañero simbólico en un itinerario hacia la maduración y la autonomía.

2.Ser compañero simbólico implicándose en la actividad de la sala: el psicomotricista es un compañero “simbólico” que se inscribe en el juego del niño.

Hay que entender que no se juega con el niño. El psicomotricista se inscribe en el juego del niño y la niña no como jugador, sino como agente de un cierto itinerario, simboliza a requerimiento dl niño ciertos roles, pero no se deja encerrar en ninguno de ellos, tiene la habilidad de entrar, favorecer una dinámica y salir cuando su presencia ya no es necesaria.

El psicomotricista ofrece al niño el cuerpo como lugar simbólico de acogida, de proyección de fantasmas, lugar de seguridad o de angustia, lugar a investir, a amar o a destruir.

La formación del psicomotricista debe preparar al niño para jugar el juego simbólico del otro, ayudándose de su gestualidad y de su lenguaje para facilitar la maduración infantil.

3.Ser símbolo de la ley, límite entre la realidad y la fantasía: el psicomotricista al igual que el maestro del aula, representa la ley, una ley que asegura la libertad y la convivencia del grupo. Va unida a la seguridad.

En la sala hay muchas cosas que están permitidas, pero esta permisividad sólo adquiere sentido dentro de un orden asegurador.

Las normas de la sala pueden ser establecidas por el psicomotricista o por el grupo, el cual a lo largo de las sesiones va viendo la necesidad de incorporar nuevas reglas que regulen de forma más efectiva el bienestar en la sala.
A modo de asamblea, en corro, los niños y niñas van comentando a lo largo de las sesiones sus vivencias y van añadiendo normas de convivencia cuando se producen acontecimientos no placenteros. En estas situaciones, se discuten las normas y se recuerdan, amplían o modifican de acuerdo con las necesidades surgidas.

A continuación les dejo algunos enlances de interés sobre las estrategias del psicomotricita y de la práctica psicomotriz y formación del docente.

Estrategias.

Formación docente.

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